Primera página.

6 comentarios:

  1. En cierta ocasión, hace ya mucho tiempo, vi un fantasma.
    Sí, un espectro, una aparición, un espíritu; lo puedes llamar como quieras, el caso es que lo vi. Ocurrió el mismo año en que el hombre llegó a la luna y, aunque hubo momentos en los que pasé mucho miedo, esta historia no es lo que suele llamarse una novela de terror.
    Todo comenzó con un enigma: el misterio de un objeto muy valioso que estuvo perdido durante siete décadas. Las Lágrimas de Shiva, así se llamaba ese objeto extraviado. A su alrededor tuvieron lugar venganzas cruzadas, y amores prohibidos, y extrañas desapariciones. Hubo un fantasma, sí, y un viejo secreto oculto en las sombras, pero también hubo mucho más.
    A veces, sin saber muy bien cómo ni por qué, suceden cosas que nos cambian por dentro y nos hacen ver el mundo de otras forma. Con frecuencia, se trata de sucesos triviales, acontecimientos a los que, cuando se producen, apenas concedemos algún valor, pero que a la largan acaban adquiriendo una inesperada trascendencia.

    ResponderEliminar
  2. ¿Quieres saber a qué obra pertenece este fragmento?
    Pásate por la biblioteca y descubrirás más...

    ResponderEliminar
  3. La manzana que quería ser estrella.

    Había una vez una manzana que siempre había querido ser una estrella. Nunca quiso ser una manzana. Se pasaba los días pensando, ilusionada, cómo sería una vida brillando desde el cielo. Cada mañana, sus compañeras manzanas la invitaban a unirse a sus charlas y conversaciones divertidas. Pero la manzana, nunca quería participar, sólo deseaba ser una estrella. Un buen día, viendo a una oveja del pastor que balaba hacia el cielo, la manzana le preguntó: -¿Ovejita, tú sabes dónde duermen de día las estrellas? La ovejita, sonriendo, le dijo: -¿Acaso no sabes, querida manzana, que las estrellas están en el cielo día y noche? La gran luz del sol no nos permite verlas, pero ahí están, en el infinito cielo, siempre con luz. A la pobre manzana le entraron muchas más ganas todavía de ser una estrella en lo alto cielo, y tener siempre luz. Pero era una manzana, y eso la ponía muy triste. Otro día la manzana le preguntó a la ardilla, que saltaba de una rama a otra del manzano: -Dime, ardilla, ¿las estrellas se mueven o están siempre en el mismo lugar? La ardilla, sonriendo, le dijo: -¿Acaso no sabes, querida manzana, que las estrellas se desplazan recorriendo todo el firmamento y a gran velocidad? -Eso es así -confirmó el caracol.
    Con cada cosa nueva que aprendía la manzana sobre las estrellas, le entraban muchas más ganas de convertirse en una bella estrella. Pasó la primavera y la manzana fue creciendo y madurando, triste, ansiando convertirse en estrella. No era feliz. Llegó el verano y un día una familia se acercó hasta el manzano para organizar un picnic bajo su sombra. Mientras preparaban la merienda, el padre de familia zarandeó el tronco del árbol para conseguir algunas manzanas. Varias manzanas cayeron, entre ellas, la triste manzana que quería ser estrella. La hija de la familia la cogió y la olió. Estaba feliz de haber encontrado una manzana tan hermosa para merendar. -Mamá, ¿me dejas un cuchillo para cortarla en dos trozos? -Claro cariño, si lo haces con cuidado. La niña, que no sabía muy bien cómo cortar una manzana, la tumbó sobre el plato con el rabito hacia un lado y la cortó en dos trozos. Cuando separó los dos trozos, la niña se quedó asombrada al ver la estrella de cinco puntas que aparecía en el corazón de la manzana. Emocionada, dijo a sus papás: -Mirad, mirad, qué maravilla. Aquí hay una estrella.
    La manzana había vivido triste toda la vida sin darse cuenta de que dentro de sí guardaba una hermosa estrella y de que, para mostrarla, tenía que abrirse y brindarse a los demás.

    ResponderEliminar
  4. Si te ha gustado, averigua su origen y coméntalo.
    ¡Feliz viernes !

    ResponderEliminar
  5. Holaa! He estado investigando y creo que lo tengo, trata de la enseñanza del arquetipo de la Estrella del Tzolkin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un cuento popular que puede enlazarse perfectamente con tu respuesta, con la creación de belleza y el potencial interior. Porque:
      Para reflexionar...
      ¿Cuántas veces buscamos afuera aquello que deberíamos buscar en nuestro interior?
      ¿Cuántas veces nos olvidamos de conectarnos con nosotros mismos, y perdemos la grandeza que está en nuestro interior?
      ¿Cuántas veces dejamos de ser nosotros mismos, para ser “como alguien más” ?
      ¿Cuántas veces nos olvidamos de ser la mejor versión de nosotros mismos?
      ¿Has olvidado disfrutar aquello que te rodea?
      ¿ Te quieres y te valoras tu mismo?
      ¿Puedes ver tu estrella interior?

      Eliminar

El hombre que quiso ser bello. Una mañana, se despertó con el ímpetu de ser bello. Nunca hasta entonces se lo había planteado. M...